SALVAR LA TIERRA
 

No sólo el agujero de ozono o la deforestación de la Amazonía, son los temas que nos deben preocupar, cada día en nuestra casa, nuestro barrio, podemos hacer cosas que sirvan para SALVAR LA TIERRA.
Cosas simples, cosas para las que no se necesita ser ecológico o científico, solo aplicar el sentido común y repensar nuestra actitud hacia el Medio Ambiente.
Solo cambiando hábitos y costumbres perjudiciales lograremos el ahorro y preservación de los recursos naturales.
Por ejemplo, utilizando racionalmente el papel. Ya que este es un material muy valioso, que si bien se obtienen de un recurso renovable como son los árboles, cada vez que se tala uno de ellos reponerlo lleva una gran cantidad de años.
Por eso debemos tratar de escribir de ambos lados de las hojas y reutilizar todo tipo de papel a partir de su reciclado.
También debemos cuidar el agua. De ella depende la vida en la Tierra. Recordemos que solo el 1% de toda el agua del Planeta resulta potable. El resto es salada, la de los mares, o congelada, la de los Polos.

Cuidemos los ríos, arroyos, lagos, que son las fuentes de este recurso. No arrojemos desperdicios o deshechos, a sus playas o cauces.
También debemos ahorrar energía. Apaguemos las luces de la habitación vacía. No la desperdiciemos, su generación consume recursos no renovables y contamina el Medio Ambiente.
Tratemos de utilizar en forma reiterada los mismos envases. Por ejemplo, el plástico se obtiene como derivado del petróleo, y como sabemos este se acaba.
Usemos vidrio, y exijamos que los envases sean retornables. El lavado de una botella consume menos energía y agua que la fabricación de un nuevo recipiente.
Caminemos. Mejora nuestra salud, ahorra combustible y disminuye la contaminación del aire. Si debemos utilizar vehículos a combustión, tratemos que sean trasporte colectivos, ya que el uso individual de automotores agrava el problema de contaminación y el recalentamiento de la atmósfera.

Todas estas sugerencias son para lograr una mejor calidad de vida, para nosotros y para nuestros descendientes, pero, también los hombres debemos pensar por el resto de las especies, animales o vegetales.
Si continua la extinción de esas especies, más cerca estará el ser humano de su propia destrucción.
El Hombre deberá asumir que la Tierra es su única morada. Si la d4estruye, se estará destruyendo así mismo.

Prof. Susana Papale.